En un momento decisivo para la movilidad en la Comunitat Valenciana, marcado por la tramitación de un nuevo decreto del Consell para regular los VTC y por el conflicto abierto con el sector del taxi, la alianza #LaCiudadQueNosMueve ha reclamado una regulación equilibrada que garantice la convivencia entre taxi y VTC, preserve la seguridad jurídica y amplíe las opciones de movilidad para la ciudadanía.
La alianza, integrada por más de una decena de entidades económicas y sociales que representan cerca del 20% del PIB regional, defiende que el futuro marco regulatorio debe partir del interés público y evitar restricciones desproporcionadas que limiten los servicios urbanos de VTC. En este sentido, recuerda que la normativa valenciana debe adecuarse a la jurisprudencia europea vigente, en particular a los principios fijados por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre proporcionalidad, competencia y acceso al mercado.
Desde #LaCiudadQueNosMueve advierten de que Valencia afronta una nueva etapa de crecimiento turístico, cultural y de ocio, con mayores flujos de desplazamiento tanto en horas punta como en franjas nocturnas. En este contexto, limitar alternativas de movilidad sin desarrollar soluciones complementarias podría traducirse en más tiempos de espera, menor accesibilidad y mayores dificultades para colectivos como trabajadores nocturnos, personas con movilidad reducida o asistentes a grandes eventos.
La reclamación se ha producido en el marco de la presentación en Les Corts del Pacto por la Movilidad Urbana en Valencia, una propuesta impulsada por la alianza que reúne diez medidas para mejorar la eficiencia, la seguridad y la competitividad del sistema de transporte de la ciudad. El documento ha sido trasladado a distintos grupos políticos y representantes institucionales con el objetivo de contribuir al debate legislativo desde una perspectiva constructiva y centrada en el interés general.
Entre las medidas planteadas, el Pacto propone avanzar hacia un sistema más moderno, coordinado e inclusivo: un billete único integrado para combinar distintas opciones de movilidad, auditorías periódicas para ajustar el dimensionamiento de licencias con criterios objetivos, refuerzo de la movilidad nocturna y de la gestión de grandes eventos, mejoras específicas para personas mayores o con necesidades especiales, e impulso de la innovación y la digitalización para anticipar picos de demanda y optimizar recursos.
Además, el diagnóstico técnico en el que se apoya la propuesta identifica un déficit estructural en la cobertura de los servicios bajo demanda en Valencia. Según un análisis de KPMG citado en la presentación, la ciudad cuenta actualmente con 1.045 licencias VTC y necesitaría 3.370 nuevas licencias para alcanzar niveles razonables de cobertura en periodos normales, además de refuerzos estacionales en momentos de alta demanda. Ese mismo estudio estima que una cobertura adecuada de taxis y VTC podría generar un impacto económico de entre 485 y 667 millones de euros.
Con esta iniciativa, #LaCiudadQueNosMueve insiste en que la solución para Valencia no pasa por excluir a unos modelos frente a otros, sino por construir un sistema de movilidad más flexible, complementario y adaptado a la realidad de la ciudad. Un sistema en el que taxi, VTC y transporte público puedan convivir con reglas claras, criterios técnicos y una visión orientada a mejorar la vida cotidiana de la ciudadanía y la competitividad urbana.